Escritos del Fundador

¿Quién es Juan Bautista De La Salle?

Juan Bautista de La Salle, primogénito de once hermanos, nació en la ciudad de Reims el 30 de abril de 1651, en el seno de una acomodada familia. Su padre, Luis de La Salle, era hombre de Leyes y Magistrado de la Audiencia de Reims, y su madre, Nicolasa Moët, mu­jer muy instruida y profundamente piadosa.

Los ancestros de La Salle hay que buscarlos en las profundi­dades de la historia, allá por el siglo IX fue famoso un guerrero ca­talán, fiel vasallo de Alfonso II el Casto, Johan Salla, que expulsó a los invasores moros de la zona de Urgel. De él procede el escudo de ar­mas de la familia La Salle: tres cabrios de oro rotos, sobre fondo azul. Se lo otorgó el rey a Johan poco antes de que muriese como valiente soldado con sus piernas rotas en tres partes, partidas por un peñasco. Numerosos nombres de célebres guerreros, literatos, misioneros y ju­ristas integran la larga lista de personajes ilustres nacidos del mismo tronco.

 

La primera infancia de Juan Bautista se desarrolló en un am­biente de comodidad y bienestar en el confortable domicilio familiar, conocido hasta hoy en Reims como el "Hotel de la Clôche". Allí se reunía de vez en cuando, en fiestas de sociedad, lo más granado de la ciudad de Reims. Pero para él carecían de atractivo. Prefería, durante ese tiempo escuchar las historias de santos que, en el piso superior, le relataba o leía su abuela materna, Petra L'Espagnol.

 

 

 

 

 

 

Cuando tenía 10 años cumplidos entró al Colegio de "Bons Enfants" donde comenzó, el 10 de octubre de 1661, sus estudios'. El colegio dependía de la Universidad y era el mejor que había en la ciu­dad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pero Juan Bautista se sentía atraído por el sacerdocio, y se lo dijo a sus padres. La madre se sintió feliz; el padre soñaba con que fuera magistrado, como él. Con todo, no opuso dificultad. Y así, cuan­do sólo tenía once años, el día 3 de noviembre de 1662, recibió la tonsura, ceremonia con la que en aquellos tiempos se expresaba la in­tención y buen deseo de llegar a ser más tarde sacerdote.

 

 


 

 

 

Cinco años después fue instalado con toda solemnidad en el Coro de los Venerables Canónigos de la Catedral de Reims.

 

 

 

 

 

A los dieciocho años de edad terminaba sus estudios secunda rios, equivalentes al Bachillerato actual, con el Certificado de Maestro en Artes. Era el año 1669. Fue entonces cuando él y sus padres de­cidieron que continuara sus estudios para sacerdote en el Seminario de San Sulpicio, de París, al que ingresó en octubre de 1670. Este Seminario tenía fama en toda Francia por su seriedad y por la sólidaformación que impartía.

 

 

Además, París era el centro de la cultura y delsaber. La Universidad de La Sorbona, frecuentada por Juan Bautista,tenía merecida reputación en el mundo entero. Y él, lo mismo que sus padres, buscaba la mejor preparación para su futura misión de sacerdote.

 

 

 

 

 

La muerte inesperada de sus padres supuso un gran pesar y un serio contratiempo: tuvo que abandonar San Sulpicio para hacerse cargo del hogar. Pero siguió preparándose para el sacerdocio al tiempo que atendía c

 

 

 

 

 


 

on gran responsabilidad y competencia  la administración del patrimonio familiar y  la buena educación de sus hermanos.

 

El 3 de julio de1676 terminó los estudios universitarios y obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad de Reims. Tras dosaños de preparación espiritual más intensa, fue ordenado sacerdote el día Sábado Santo 9 de abril de 1678.

 

 

Y en julio de 1680 coronó sus estudios con el doctorado, tras defender brillantemente su tesis quepulverizaba la argumentación de los errores jansenistas.

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Además, París era el centro de la cultura y del saber. La Universidad de La Sorbona, frecuentada por Juan Bautista, tenía merecida reputación en el mundo entero. Y él, lo mismo que sus padres, buscaba la mejor preparación para su futura misión de sacerdote.

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El 3 de julio de 1676terminó los estudios universitarios y obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad de Reims. Tras dos años de preparación espiritual más intensa, fue ordenado sacerdote el día Sábado Santo 9 de abril de 1678. Y en julio de 1680 coronó sus estudios con el doctorado, tras defender brillantemente su tesis quepulverizaba la argumentación de los errores jansenistas.

 

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Este encuentro cambió el rumbo de la vida de Juan Bautista de La Salle,  que guiado por la DivinaProvidencia, había descubierto una vocación paralela a la que ya tenía: el sacerdocio de la escuela.

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Pronto se dieron cuenta  él y sus maestros,  que su obra sería eficaz y duradera si se  asociaban solidariamente. Y se lo tomaron tan en serio que se comprometieron, con el vínculo sagra­do de un voto religioso, a tener las escuelas para los niños pobres "juntos y por asociación". Así nació, en el año 1682, la institución reli­giosa, enteramente consagrada a la educación cristiana, llamada ofi­cialmente Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, más conocido hoy con el nombre de LA SALLE.

 

Cuando murió Juan Bautista, el Viernes Santo 7 de abril de 1719, su obra estaba completamente consolidada y el estilo educativo de la misma perfectamente definido en los valiosos escritos espiri­tuales y pedagógicos del Santo, que en muchos de sus conceptos tiene hoy igual vigencia que entonces. Condensando en una sola frase sus objetivos, podríamos decir que la Pedagogía Lasallista se propone hacer de la persona de cada uno de sus alumnos una perso­nalidad.

 

La figura señera de Juan Bautista La Salle brilla, después de más de tres siglos, con luz propia en el firmamento de la Iglesia y de la sociedad por su santidad y sabiduría. Una y otra han sido reconocidas al ser elevado al honor de los altares el 24 de mayo de 1900 por el Papa León XIII, y al ser proclamado por S.S. Pío XII, en 1950, "Celestial Patrono de todos los Educadores".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre sus aportes a las Ciencias de la Educación se pueden mencionar: la generalización del sistema simultáneo de enseñanza, la gratuidad en la enseñanza popular, la creación de las primeras Escue­las Normales, las Escuelas Dominicales para trabajadores, la organiza­ción de la enseñanza elemental por grados, la participación de los alumnos en la organización de la escuela, la Pedagogía Diferenciada,... y muchísimas cosas más que han llegado hasta noso­tros en su obra pedagógica cumbre, " Guía de las Escuelas Cristia­nas". La humanidad le debe el haber hecho conciencia de la necesi­dad de la enseñanza primaria universal y gratuita. Hoy, las escuelas de La Salle se extienden por 81 países de los cinco continentes y abarcan todas las áreas del campo educativo: des­de la educación preescolar a la universitaria; desde la enseñanza técnica hasta las Bellas Artes; desde la enseñanza formal hasta la educa­ción a distancia; desde la atención a las clases acomodadas hasta la educación a marginados, abandonados y minusválidos.